¿La sostenibilidad está de moda? o ¿la moda está en la sostenibilidad?

Voy a comenzar con la siguiente pregunta ¿qué te motiva a consumir responsablemente?

La moda sostenible, sustentable, responsable etcétera, ¿está de moda? o ¿es el resultado de la reflexión colectiva que nos ha traído la pandemia y otras crisis?

Francamente, creo que la “sostenibilidad” en el ámbito de la moda cada vez toma más fuerza, la educación dentro de las carreras de diseño se están actualizando, sus tiras curriculares ya le dan la importancia necesaria para crear un equilibrio entre una buena gestión de impacto ambiental, programas sociales fuertes y claros, sin olvidar el tema económico. 

También encontramos documentación a la mano y en diferentes idiomas, desde documentales en plataformas de streaming, artículos en revistas y nuestro gran vicio, las redes sociales, sin mencionar los libros y manuales que siempre han estado.

Cada vez es más común encontrar un apartado con conceptos resonantes como SUSTENTABILIDAD, SOSTENIBILIDAD, RESPONSABILIDAD, PROGRAMAS SOCIALES etc, dentro de las páginas de diferentes marcas.

¡Pero claro que el tema está de moda y qué bueno!, lo que no está bueno es el ahora famoso GREEN WASHING Green-Washing” una buena intención, una mala planeación, una pésima ejecución

 Aquí un ejemplo perfecto de este fenómeno:

Se profesa que los cepillos de bambú son mejores porque se degradan y se reintegran a la tierra y pues sí, eso pasa, pero te has preguntado, ¿Cómo fue cultivado ese bambú? ¿Cómo se creó ese cepillo? ¿Se utilizaron energías limpias para su creación? ¿Las condiciones laborales fueron justas? ¿Contienen resinas de petrolatos? ¿Las cerdas son plásticas o de fibras naturales?. Si es plástico biodegradable, ¿Qué químico se utiliza para la desintegración del material y qué gases emiten?

Está registrado que más del 80% de los cepillos de dientes hechos de bambú provienen de China, ¿Cómo llegaron a nuestras manos y cuánto CO2 se produjo en esos traslados?. En conclusión, el simple hecho de usar un cepillo de bambú no es una mejor opción pero te hacen pensar que si lo es, a esto se le conoce como greenwashing.

Este mismo cuestionamiento es el que debemos tener al comprar, las empresas tienen la obligación de brindar esta información de manera fácil, concisa y comprobable y si no la proporcionan, debemos asumir que algo están ocultando. ¡Ya estamos hartos del greenwashing y de la omisión sobre nuestros derechos como consumidores!

Pero, seamos sinceros, también queremos seguir consumiendo y mantener nuestro estilo de vida aunque sea insostenible, entonces, ¿Buscamos soluciones que solo nos permitan dormir tranquilos? -¡Chale!, un poco si- nuestro cambio mediocre de consumo es solo para hacernos sentir que estamos tomando acción en el tema, pero solo es un parche que a la larga puede ser mucho más dañino que los hábitos actuales. 

-No estamos cambiando la dirección a la que estamos yendo, solo estamos jugando con el tiempo que nos queda antes de estrellarnos con nuestra próxima realidad.Pere Llorach. 

Ahora, sabemos que si dejamos de consumir le damos en la madre a la economía. Y sin flujo de dinero nos vamos directo al caos, entonces ¿todo está perdido y me aguanto con el escenario distópico?

Ahí les va, este es el peor escenario a muy grandes rasgos:

  • Mares contaminados por una sobre demanda de un material que no se gestiona adecuadamente para su reintegración o degradación.
  • Erosión del subsuelo por el cultivo de materia prima necesaria para la gran demanda de fibras naturales de origen vegetal.
  • Escasez de agua y conflictos bélicos por la posesión de esta.
  • Escasez de alimento.                                                                                                                             
Pero eso ya lo sabemos…

Ya sabemos lo que no queremos, perder nuestro cómodo y privilegiado estilo de vida. Ahora viene lo grande, ¿cómo mantengo mi estilo de vida? o mejor aún, ¿Cómo mejoro mi estilo de vida? Lo que no tenemos claro es un mejor escenario y es el que deberíamos comenzar a plantear desde ahora. Y creas o no en el calentamiento global siempre querrás estar mejor y que tus genes prevalezcan mucho más tiempo. 

¿Cómo puedo comenzar a actuar desde mi trinchera textilera?

 La primera idea es que el consumo responsable no es para egoístas.

Pues cualquier solución tomará más tiempo del que crees y probablemente ni te toque ver este cambio, esta evolución se hace para que futuras generaciones disfruten de esos recursos con medida y se aprenda de los errores. Lo que será posible ver es la mejoría de nuestra salud al consumir productos de mejor calidad y en menor cantidad y la protección de derechos humanos, que bastante falta hace dentro de la industria de la moda y mucho más en países maquileros como México.

La segunda idea es, cuando vayas a comprar algo cuestiona ab-so-lu-ta-men-te TODO, en este momento las preguntas son nuestros mejores aliados y aunque no lo creas estás pagando por esa información, así que, la marca por más grande o pequeña que sea debe proporcionar y comprobar la información que necesitas para tomar una decisión de compra.  

Estas pueden ser algunas de las preguntas que podrías hacerles llegar:

  • ¿Los materiales que usaste para la creación de esta prenda son de origen natural o de fácil compostaje?
  • ¿Se pueden identificar y separar fácilmente los materiales de tu producto?
  • ¿Se ha diseñado una prenda de larga duración?
  • ¿Se usaron energías renovables en su totalidad para la creación de este producto?
  • ¿Se respetaron los derechos laborales y humanos del personal que participó en el desarrollo del producto?
  • ¿Sabes cuánto se le pagó a la persona que intervino la prenda?
  • ¿Cuántos litros de agua se consumieron para la creación de esta prenda?
  • ¿Cuántos kilos de CO2 se produjeron? (de inicio a fin)
  • ¿Cuántas personas están involucradas en la creación de mi prenda?

Tercera idea y última, sé objetivo y ahora cuestiónate ¿Realmente lo necesito? ¿Cuánto tiempo estará en mis manos? ¿Estás comprometido a compartir el resto de tus días con esta prenda o producto? ¿Crees tener la disposición de pasar la salud y la enfermedad con tu prenda?, porque ¡sí!, estás dejando que el esfuerzo de muchas personas, elementos naturales, recursos renovables y no renovables entren a tu vida en la forma de una prenda o un producto. Ser consciente de honrar y respetar toda esa cadena de esfuerzo y valor, es prácticamente un matrimonio, un pacto enorme que se debería de tomar mucho más en serio que el solo deslizar el dedo en el móvil sobre la leyenda realizar pedido.

Y aunque solo sean apenas tres ideas, son tres pasos con los que puedes comenzar a modificar tus hábitos de consumo. No son fáciles, pero es hora de ponernos metas reales no parches mediocres. 

¿Crees poder ejercer la responsabilidad al momento de comprar?

Por Ireri López.